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Tickling o las cosquillas sexuales

Publicado el: 11/02/2015 20:46:38
Categoría: Pinceladas de Sexo

Uniendo dos de las mejores cosas de la vida: el sexo y la risa.

Se dice que al reír se pueden utilizar hasta 12 músculos del la cara, y tener sexo es una de las actividades físicas mas completas, ambas son muy saludables y placenteras, entonces ¿por qué no unirlas en busca del placer?

El tickling es una técnica sexual que propone alcanzar el orgasmo a través de cosquillas eróticas. Nada mejor que llegar con una sonrisa en la boca.

Se trata de un juego previo donde se estimulan las zonas erógenas, aumenta la sensibilidad y prepara el camino hacia un orgasmo inolvidable.

La sexóloga Patricia Martínez Jaimes comentó que para no caer en la rutina con tu pareja, es Cosquillas sexualesimportante añadirle “sabor” al  preámbulo.

“El juego sexual es el periodo previo a la genitalización de la sexualidad, puede incluir o no el uso de los genitales, pero al hacer uso de ellos la pareja puede mejorar su relación e incrementar el placer”.

Pero buscar el placer con cosquillas eróticas tiene una justificación científica, ya que el cosquilleo produce risa, lo que genera endorfinas (la “hormona de la felicidad”) y estimula las áreas del cerebro que se vinculan al goce y el deseo.


No te fijes mucho en el tiempo


No te presiones con el tiempo. “Para algunas parejas el tiempo del juego sexual puede ser de uno o dos minutos, otras parejas lo eliminan totalmente, pero este momento puede ser largo, incluso durar horas con el fin de incrementar el placer”, compartió la sexóloga.

Además, cualquier parte del cuerpo puede convertirse en una gran zona erógena sensible: el cuello, los pezones, los pies, la orejas... La misión es encontrar el “punto débil” y provocar sensuales cosquilleos a tu pareja que puedes hacer con los dedos, una pluma o un pedazo de seda.

¿Cómo hacerlo?

• No hay un área del cuerpo definida. Todo puede convertirse en una gran zona erógena sensible, el cuello, los pezones, los pies, las orejas, todo vale.

• La misión es que cada uno descubra su propio “punto débil”, algo que también puede ser una parte esencial del juego.

• Una vez descubiertos los puntos más calientes, manos a la obra. Podéis haceros mutuamente las clásicas cosquillas con los dedos, apostar por la sutileza y pasar delicadamente las yemas o jugar con plumas.

• Podéis sumarle algunos complementos, como vendar los ojos, atar las muñecas o todo lo que os excite para aumentar la pasión.

• Debéis dedicarle tiempo y ganas de descubrirse juntos.

Fuente: Tabasco Hoy.

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