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Los culpables de la homofobia

Publicado el: 02/03/2017 20:02:53
Categoría: El Blog de JustFeel

Dejando de mirar hacia otro lado

La homofobia de los curasAprovechando la aparición de un siniestro autobús que recorre las calles de Madrid haciendo un alegato contra la transexualidad, me parece oportuno hacer una reflexión sobre los valores ultraconservadores y ultracatólicos (inseparables siempre) que continúan imperando en nuestra sociedad.

Estos valores inundan las aulas de infantes y adolescentes de miles de colegios privados, y lo que es más grave, concertados que utilizan el dinero de nuestros impuestos para difundir una ideología excluyente propia de la Alemania nazi, o de la dictadura franquista, que nos pilla más cerca.

Y es que nuestros gobernantes fomentan, desde la acción o la omisión, esa ideología que muchos de ellos comparten y practican. Pero tampoco nos engañemos. Esos representantes de los ciudadanos son elegidos cada cuatro años por un alto porcentaje del censo electoral. Por eso ellos no son los principales culpables de la difícil e injusta situación que sufren aquellas personas que no cumplen con los cánones que los amos de la moralidad exigen. La mayor responsabilidad recae en los sujetos que con sus votos les otorgan el premio que tanto ansían.

Son muchos los púlpitos que gritan con odio cada domingo para fomentar la homofobia, púlpitos que a menudo albergan a individuos homosexuales que se avergüenzan de serlo, que se esconden en el mismo armario donde guardan sus hábitos. Individuos que practican, ocultan o justifican comportamientos delictivos que destrozan a mayores, y lo que es peor, a menores. Individuos que representan a un estamento que mediante el miedo manipula y dirige la vida de millones de ignorantes y/o desesperados, deseosos de obtener a cambio unas maravillosas vacaciones eternas en un hotel paradisíaco, con la pulsera del todo incluido.

Y es que en el año 75, el caudillo por la gracia de dios dejó todo atado y bien atado, y así continúa. A la mayoría de la sociedad le encanta este bondage ideológico y espiritual. El 'vivan las caenas' de hace dos siglos permanece vigente y se renueva con cada fiesta de la democracia.

¿A quién le importa qué pueda sentir un joven que comienza a descubrirse sexualmente diferente? ¿A quién, cuando el próximo miércoles hay jornada de Champions y una nueva expulsión en la casa de Gran Hermano? Si no importa el recorte de derechos y libertades, ni que tengamos que trabajar más y ganar menos para que los ricos sean más ricos, ¿cómo reparar en alguien que es al fin y al cabo un degenerado?

Ah, sí, se me olvidaba. Existen tribunales ante los que se puede exigir justicia quien se considere excluido, ofendido o humillado. Tribunales encabezados por jueces educados mayoritariamente en los valores ortodoxos que dios manda, y cuyos máximos rectores son designados por los representantes políticos que manan de las urnas, según el deseo de los votantes. Por eso no es raro que tribunales y legisladores se preocupen más por castigar chistes sobre dictadores, a los que muchos de ellos admiran, que por defender los derechos de cualquier persona sin importarles su credo.

Pero tampoco sería justo generalizar a la hora de meter en el mismo saco a todos los dirigentes, políticos, jueces y votantes: siempre hay excepciones que confirman la regla, aunque desgraciadamente muy pocas. Me gustaría poder decir que pronto las excepciones pasarán a constituirse en regla, pero sinceramente creo que ese momento aún ni se atisba. El esfuerzo de muchas personas y colectivos, decididos a cambiar la situación, es digno de elogio y de un valor incalculable. Su lucha incansable contra la intolerancia revuelve a los intolerantes y les hace retratarse de forma obscenamente ridícula exhibiendo un autobús naranja. Ojalá nunca desfallezcan para continuar con su valiente tarea.

JustFeel blogger - Tuyo y Suyo

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