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Homosexuales, esos despreciados

Publicado el: 14/11/2014 20:45:07
Categoría: El Blog de JustFeel

Aún queda mucho camino por recorrer en la lucha contra la homofobia.

Como punto de partida haré una breve referencia a la igualdad de género. Y lo haré diciendo que es indudable que se están produciendo avances en las sociedades desarrolladas. En otras, por desgracia, no sólo no se avanza, sino que se va marcha atrás. Pero incluso en los países que se autodenominan del “primer mundo” (qué desprecio rebosan) queda aún mucho camino por recorrer. Y si aún queda mucho por hacer para alcanzar una igualdad de género real, qué decir de la igualdad sexual.

Hablaré de tres motivos, los más influyentes desde mi punto de vista, que hacen que todavía a los homosexuales se les trate demasiado a menudo como enfermos, viciosos, desviados y apestados, en definitiva, gente de la que hay que huir y apartar de nuestro lado.

No fue hasta el año 1990 cuando la Organización Mundial de la Salud retiró de su lista de trastornos mentales a la homosexualidad. Es decir, hace poco más de 20 años el estamento internacional más relevante en lo que a salud se refiere trataba a los homosexuales como enfermos y trastornados a los que había que tratar y curar. Dicho esto, parece evidente que el escenario actual no es ni mucho menos el de la total igualdad entre homo y heterosexuales.

Incultura

Un mal que afecta a todos los ámbitos de nuestras vidas. La historia reciente demuestra que una sociedad inculta es mucho más fácil de manejar al antojo de sus gobernantes. Por eso, con la supuesta coartada de una crisis económica, cocinada en los laboratorios de banqueros y políticos de todo el mundo, recortan gastos en educación a todos los niveles. Campan a sus anchas programas televisivos, de radio y artículos en prensa que fomentan valores muy alejados a los que éticamente deben esperarse de un ser humano. “Damos a la gente lo que quiere ver, oír y leer”, dicen sus voces autorizadas. Tan simple como cómodo e irresponsable. Han conseguido que esa misma gente se manifieste en las calles por el descenso administrativo de su equipo de fútbol pero acepte resignadamente que les quiten su dinero para repartírselo entre ricos que quieren ser más ricos. Si su equipo y su programa favoritos van bien su vida también va bien. Y saben dónde atacar, a la juventud, porque una juventud bien domesticada hoy será la sociedad anulada del mañana.

¿A dónde quiero llegar con esto? Es sencillo. Una persona a la que le preocupa más con quién se ha acostado cualquier fulano que sus propios derechos a buen seguro no tendrá demasiadas inquietudes intelectuales. Lo último que va a hacer es pararse siquiera a reflexionar acerca de la situación que viven unos maricones, como a menudo se les trata en la burbuja de la incultura donde viven. Y no es que el injusto tratamiento de la homosexualidad sea más importante que otras consecuencias que la falta de educación conlleva, pero es el tema que estamos tratando en esta entrada del blog.

Machismo

HomosexualidadDecía al principio que aún estamos lejos de conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, y ello influye también de manera decisiva en el tema que nos ocupa. Si tenemos en cuenta que aún hoy muchas mujeres (educadas de forma retrógrada e inmersas en un mar de incultura de la que acabamos de hablar) defienden la superioridad del hombre, la aceptación de los homosexuales por su parte, y de quienes las dominan, resulta un imposible.

Estos individuos miden la “hombría” por las mujeres que se han tirado y la longitud de su pene, igual que el valor de una persona por el dinero y poder que posee. Suelen ser los que más tienen que cascársela como pueden porque nadie les da cancha (no pasaría nada si su religión no lo prohibiera), y muchos son los que recurren a la contratación de un profesional del sexo para dar salida a su reprimida homosexualidad. Para resumir, diremos que es gente educada “como dios manda”.

Religión

Hemos llegado a uno de mis temas favoritos. Qué pena que tenga que ceñirme únicamente a la cuestión de la homosexualidad, pero si no lo hiciese tendría que extenderme varios cientos de páginas.

Miles de millones de personas en el mundo siguen, con mayor o menor fidelidad, a alguna de las variopintas religiones que existen en la actualidad, cada una de ellas la única y verdadera entre todas las demás. Cuanto más única y más verdadera es una religión mayor es su fanatismo y el de sus seguidores. Algunas religiones decretan que los homosexuales deben ser liquidados o en el mejor de los casos encarcelados. Otras también lo hacían hasta hace muy poco, como la católica, que es la que más afecta a España e hispanoamérica. Ahora, tan solo dice de ellos que son enfermos a los que hay que curar, qué bondadosos. Pero de una institución que se afana por encubrir a delincuentes que cometen crímenes tan execrables como la pederastia, tampoco se puede esperar mucho más.

Por otro lado, es bien conocido que en sus seminarios se cometen multitud de nefandos actos homosexuales a causa de las tentaciones del diablo. Si no fuera por la gran ventaja que supone el hecho de decírselo a un cura en confesión para quedar absuelto, ya sea de una buena gayola, actos homosexuales o la pederastia, no sé cuántos iban a pasar de seminarista a cura. Pero como la justicia divina les perdona, y la terrenal ni se entera ni quiere enterarse, no tienen mayor problema.

Terminaré diciendo que la religión, aparte de ser en sí misma una de las principales culpables del maltrato que reciben los homosexuales, auna de forma explícita las otras dos causas que he expuesto: son organizaciones marcadamente machistas y basan su funcionamiento en la incultura de la gente (sus explicaciones al final se reducen a la fé y al “así lo quiere dios”).

Por último, reseñar que aunque me he referido concretamente al colectivo homosexual, lo dicho en este artículo es extensivo a muchos otros que son igualmente repudiados (bisexuales y transexuales por poner un par de ejemplos). Esperemos que, aunque sea despacio, se continúe ganando terreno. 

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