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¡Alerta sexo! Nuestros hijos nos necesitan

Publicado el: 28/11/2014 21:20:45
Categoría: El Blog de JustFeel

La educación sexual de nuestros hijos merece toda nuestra atención.


Esta semana quería hablaros de un tema que para mí es de vital importancia a la hora de facilitar a nuestros hijos un futuro feliz, libre de traumas enquistados que les afecten en su desarrollo como ser humano.

Comenzaré transcribiendo unas breves estrofas que quizás os resulten conocidas.

"Vamos, madres y padres
de toda la tierra,
y no critiquéis 
lo que no podéis entender.
Vuestros hijos e hijas 
están más allá de vuestro dominio.
Vuestro viejo camino está
envejeciendo rápidamente.
Por favor, salid del nuevo
si no podéis echar una mano,
porque los tiempos están cambiando".

Educación sexual en la adolescenciaLos tiempos nunca dejan de cambiar, tan sólo varía la velocidad del cambio. Y en lo época que nos ha tocado vivir, plagada de vertiginosas transformaciones de todo tipo (tecnológicas, sociales, económicas...), su aceleración es contínua. Nuestros pequeños se hacen antes jóvenes, y nuestros jóvenes antes adultos. Las etapas de desarrollo y crecimiento personal se acortan en las etapas más tempranas, por lo que cobran si cabe mayor importancia. Por eso la educación sexual que se recibe en la pubertad y adolescencia, e incluso en la infancia, resulta trascendental para su futuro.  Este extracto de la canción Times are A-changing de Bob Dylan, publicada en 1963, sigue siendo perfectamente aplicable 50 años después.

Para los padres resulta difícil adaptarnos a los nuevos tiempos, y aunque sólo sea por inercia tendemos a dar a nuestros hijos una educación no muy diferente a la que recibimos, sin darnos cuenta de que probablemente se aleje bastante de lo que verdaderamente necesitan.

Vivimos en una sociedad más abierta en cuanto al sexo, diferente a la de la dictadura franquista en España u otras en hispanoamérica, donde los únicos valores posibles eran los de la iglesia ultracatólica. En poco tiempo, y pese a la contumaz oposición de esa misma iglesia, se ha conseguido que la sexualidad haya dejado de ser un tabú para la mayoría, excepción hecha de esos colectivos sectarios.

Debemos acostumbrarnos a tratar el sexo con nuestros hijos de forma clara, abierta y sana, manteniendo una posición donde predomine el respeto hacia ellos mismos y hacia sus semejantes. Si perdemos de vista esta perspectiva caeremos en un grave error que por desgracia pagarán ellos.

Es necesario que dejemos a un lado nuestros prejuicios para no transmitírselos. Tengamos en cuenta que para todo lo que no seamos capaces de aclararles, aquellas cuestiones a la que no podamos dar cumplida respuesta, ellos acudirán a otras fuentes de información, como amigos o Internet, de las que corren el riesgo de obtener datos erróneos, incompletos o sesgados.

Tan malo o peor puede ser pecar por exceso que por defecto. Es un error someter a los hijos a un curso sobre sexo impartido por sus padres, porque generalmente no estamos preparados para hacerlo, y lo más importante de todo, porque deben ser ellos mismos los que vayan descubriendo su propia sexualidad. No existe ninguna receta que asegure el éxito.

¿Dónde poner el límite a sus preguntas y nuestras respuestas? No es fácil saberlo. Nuestro principal aliado será el sentido común, que combinado con la edad y madurez del niño o joven, debe ser capaz de decirnos hasta dónde llegar.

Tratemos la sexualidad de una forma natural e incluso divertida si la situación lo permite, pero sin caer en la banalidad. El sexo es un aspecto fundamental del individuo que está presente hasta el final de sus días. Llegado el momento, ayudemos a nuestros hijos a que puedan disfrutar de una sexualidad plena durante toda su vida. El reto no es sencillo, pero ¿acaso alguno en su educación lo es?

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